El puerto concentra más del 40% de la carga contenerizada movilizada por los puertos mexicanos y mantiene una intensa conexión comercial con Asia.
Entre los productos asegurados figuran tenis, cigarros, controles para videojuegos, electrónicos, cosméticos y juguetes con posibles irregularidades.
Colima, México.— El Puerto de Manzanillo es uno de los principales centros logísticos y económicos de México, pero el elevado volumen de mercancías que transita por sus instalaciones también representa un reto para las autoridades encargadas de combatir el contrabando y la introducción de productos apócrifos al país.
Por este recinto portuario se moviliza más del 40% de la carga contenerizada que transita por los puertos mexicanos, una dimensión que refleja su importancia para el comercio internacional y, al mismo tiempo, la complejidad de revisar los miles de contenedores que ingresan diariamente.
De acuerdo con reportes de aseguramientos realizados por autoridades federales durante los últimos años, Manzanillo ha sido utilizado para intentar introducir mercancía falsificada, principalmente procedente de Asia, con destino a diferentes mercados del territorio nacional.
Entre los productos detectados se encuentran calzado deportivo de imitación, cigarros, artículos electrónicos, accesorios informáticos, cosméticos y juguetes, además de mercancías que presuntamente vulneran derechos de propiedad industrial.
Uno de los aseguramientos mencionados corresponde a cerca de 12 mil pares de tenis apócrifos que reproducían diseños de marcas internacionales y que eran transportados en contenedores procedentes de China.
A este caso se suma el decomiso, realizado el pasado 24 de julio, de más de 240 mil cajetillas de cigarros que pretendían ingresar al país sin cumplir con las disposiciones correspondientes y sin cubrir las contribuciones requeridas.
Posteriormente, el 22 de agosto, autoridades aseguraron alrededor de 22 mil controles para videojuegos presuntamente falsificados e identificados con marcas relacionadas con Sony y PlayStation.
Las revisiones también han permitido detectar cables, baterías y otros dispositivos electrónicos que presuntamente incumplían disposiciones aplicables, así como cosméticos y juguetes cuya procedencia o características representaban posibles irregularidades comerciales o sanitarias.
Según la información referida de autoridades aduaneras y del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), entre las prácticas utilizadas para intentar evadir los controles se encuentran la subvaluación de mercancías, irregularidades en los pedimentos aduanales y el ocultamiento o uso indebido de marcas registradas.
La dimensión del puerto y su conexión con los mercados asiáticos hacen necesario que las autoridades recurran a sistemas de análisis de riesgo para identificar los cargamentos que requieren revisiones más exhaustivas, debido a que no resulta posible revisar de la misma manera la totalidad de los contenedores que ingresan al recinto.
El ingreso irregular de este tipo de mercancías puede representar afectaciones para el comercio formal y pérdidas para el fisco. Además, dependiendo del producto, también pueden existir riesgos para los consumidores, particularmente en artículos eléctricos, cosméticos, juguetes y cigarros.
Los aseguramientos reportados muestran así uno de los principales desafíos asociados al volumen comercial de Manzanillo: mientras el puerto constituye una de las principales puertas de entrada de mercancías a México y un punto estratégico para el intercambio internacional, su infraestructura, ubicación y conexión con Asia también pueden ser aprovechadas para intentar introducir productos ilegales o apócrifos al territorio nacional.
