Locatarios de mercados y tianguis del municipio atribuyen la disminución al estancamiento económico y a la reducción del consumo de las familias.
Ante el descenso de sus ingresos, comerciantes de los seis mercados municipales han incorporado pagos electrónicos y entregas a domicilio para conservar clientes y mantener sus negocios.
Los comerciantes de mercados y tianguis del municipio de Colima reportan una disminución de hasta 50% en sus ventas diarias, una situación que refleja las dificultades que enfrenta el comercio popular ante el estancamiento de la economía regional.
De acuerdo con la información del sector, la reducción en la capacidad de gasto de las familias ha afectado el consumo cotidiano, lo que repercute directamente en los ingresos de quienes dependen de las ventas para sostener sus hogares y mantener sus establecimientos en funcionamiento.
Ante este panorama, locatarios de los seis mercados municipales han comenzado a implementar nuevas estrategias para adaptarse a los cambios en los hábitos de compra y evitar la pérdida de más clientes. Entre las medidas adoptadas se encuentra la incorporación de herramientas de pago electrónico, con las que ahora pueden recibir tarjetas de crédito y débito, así como transferencias bancarias.
Otra alternativa es el servicio de entrega a domicilio, que permite acercar los productos a los consumidores y ofrecer opciones adicionales para realizar sus compras sin acudir directamente a los establecimientos.
Estas acciones buscan mantener la actividad comercial en un contexto de menores ventas y mayor presión sobre los ingresos diarios. Para los comerciantes, adaptarse a las nuevas formas de consumo representa una estrategia para mantenerse a flote, aunque la recuperación también depende de que mejore la actividad económica y aumente la demanda de bienes y servicios.
El sector comercial ha señalado la importancia de impulsar la economía local para favorecer una mayor circulación de dinero, fortalecer el consumo y contribuir a la conservación de los empleos vinculados con los mercados y el comercio tradicional.
La situación plantea un desafío para cientos de hogares que dependen de esta actividad. Mientras los locatarios buscan alternativas para sostener sus negocios, la reactivación económica se mantiene como una de las principales necesidades para recuperar las ventas y dar estabilidad al comercio popular en el municipio.
