Transportistas señalaron que recorrer los cerca de 90 kilómetros entre Colima y Manzanillo puede tomar hasta siete horas debido a las obras y restricciones de circulación.
Las afectaciones impactan a unidades de carga, autobuses y transporte turístico, que no pueden utilizar las rutas alternas habilitadas para vehículos particulares.
Las obras de ampliación en la autopista Colima-Manzanillo han generado retrasos considerables en el traslado de mercancías, pasajeros y visitantes hacia el puerto, de acuerdo con reportes de transportistas que utilizan diariamente esta vía.
El trayecto entre la capital del estado y Manzanillo, de aproximadamente 90 kilómetros, puede extenderse hasta siete horas para vehículos de carga, autobuses de pasajeros y unidades de transporte turístico, señalaron representantes del sector.
La principal dificultad, según los transportistas, es que las rutas alternas habilitadas durante los trabajos están destinadas únicamente a vehículos ligeros. Esto obliga a las unidades pesadas a permanecer en los tramos con restricciones, congestionamientos y filas prolongadas.
Además del retraso en los traslados, la situación incrementa el consumo de combustible, genera costos adicionales para las empresas y altera los tiempos de las cadenas logísticas vinculadas con la actividad portuaria.
Operadores del transporte también han señalado que las largas jornadas de espera se desarrollan bajo altas temperaturas, lo que representa una condición complicada para quienes permanecen varias horas dentro de sus unidades.
De acuerdo con los reportes, algunos caminos alternos presentan deterioro, falta de señalización y condiciones que pueden aumentar el riesgo de accidentes. En el tramo de La Salada, por ejemplo, se han reportado diversos percances durante las últimas semanas.
El puerto de Manzanillo concentra una parte importante del movimiento de carga contenerizada del país, por lo que la conectividad terrestre resulta clave para el traslado de mercancías y la actividad económica de la región.
Transportistas solicitaron una mayor coordinación entre autoridades estatales, federales y la empresa responsable de la obra, con el objetivo de establecer medidas que reduzcan los tiempos de espera, mejoren la señalización y brinden mayor seguridad a quienes transitan por la autopista.
